Una alfombra de lana se mantiene limpia con aspirado regular y, cuando hace falta, con un paño casi seco y jabón neutro, nunca con remojo, calor ni lavadora. Ese método cubre el uso diario; solo las piezas muy grandes, muy sucias o hechas a mano justifican llamar a un especialista.
En esta guía verás qué productos puedes usar y cuáles no, el procedimiento paso a pas...