Warren Buffett ha confirmado lo que ya se se sospechaba: su idilio filantrópico con Bill Gates ha muerto, y el fantasma de Jeffrey Epstein tiene gran parte de la culpa.
En 2006, Buffett firmó una promesa que calificó de «irrevocable»: donar cada año acciones de Berkshire Hathaway a la Fundación Gates, con la condición de que los fondos se gastaran en ese ejercicio, Bil...