Cuando escuchas a Eduardo Vargas, no estás frente a la típica historia de “échale ganas” y ya. Estás frente a alguien que te habla desde el fondo… y desde la luz. Él mismo cuenta que, tras un accidente, atravesó depresión y pensamientos muy oscuros, pero decidió reconstruirse.
También es una historia que abraza la discapacidad