Durante décadas, el verde fue un color maldito en el mundo del motor. Primero en las carreras de coches, luego en motociclismo. La superstición era clara: el verde traía mala suerte.
Pero Kawasaki, en lugar de huir, decidió abrazar el estigma. Y pintó sus motos con el tono más llamativo posible: el "Lime Green" (o verde lima