Cuando las temperaturas suben, nuestro cuerpo también cambia. Nos movemos menos en las horas centrales del día, sudamos más y, en muchos casos, el apetito disminuye. Es algo completamente normal: el organismo intenta adaptarse al calor y gastar la menor energía posible en procesos que generan más temperatura corporal, como las digestiones pesadas.
Por eso, la ali...