Un correo puede parecer totalmente oficial, pero no siempre lo es. En los últimos meses, se ha vuelto común que personas reciban supuestas citaciones judiciales que, en realidad, no provienen de ninguna entidad legítima. Estos mensajes suelen imitar logos, lenguaje formal y formatos institucionales, lo que facilita que pasen desapercibidos como intentos de fraude.