Hay personas que ayudan haciendo ruido. Y hay otras que llegan sin enseñar siquiera la cara. Camilo Cifuentes pertenece a las segundas.
Muchas de sus historias empiezan de una manera corriente: un vendedor en la calle, una mujer preparando comida, alguien que lleva horas intentando ganarse el día. Entonces aparece una voz que pregunta cuánto cuesta lo que...