Al cerrar el encargo, el Socio revisó las horas reales vs. las presupuestadas. El encargo había tomado un cuarenta y dos por ciento más horas de las estimadas. El cliente había pagado el precio acordado. La firma había absorbido la diferencia. Fue el tercer encargo consecutivo de ese cliente donde ocurría lo mismo.
En la siguiente reunión de dirección de la firma, el ...