Después de que Nagi fuera a contarle toda la verdad, al patriarca no le ha temblado el pulso y ha mandado llamar a su nieto a su habitación. Ferit, que se había marchado de la mansión jurando no volver tras el desprecio de su abuelo, ha entrado con la cabeza alta, sin imaginarse que estaba a punto de vivir la reconciliación más esperada.
El joven ha entrado desafiante,...