Pensando en lo impensable: el Gran Plan de Irán para acabar con la presencia estadounidense en Oriente Medio - Michael Hudson
"Lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas."
El 6 de marzo, Trump anunció que «no habrá acuerdo con Irán salvo la rendición incondicional» y afirmó que debía tener voz en la designación, o al menos en la aprobación, del nuevo líder iraní, tal como lo hizo en Venezuela. «Si el ejército estadounidense la derrotara por completo y provocara un cambio de régimen, incluso si no, si pasase por esto, dentro de cinco años, uno se podría dar cuenta de que ha puesto a alguien que no es mejor que el que estaba». Estados Unidos tardaría al menos ese tiempo en reemplazar el armamento agotado, reconstruir sus radarer e instalaciones relacionadas y emprender una nueva guerra.
Los funcionarios iraníes reconocen asimismo que los ataques a los estadounidenses continuarán hasta que Estados Unidos sea expulsado de Oriente Medio. Tras haber acordado un alto el fuego en junio pasado, en lugar de aprovechar su ventaja cuando las defensas antimisiles israelíes y estadounidenses en la región se vieron debilitadas, Irán comprendió que la guerra se reanudaría tan pronto como Estados Unidos pudiera rearmar a sus aliados y bases militares para retomar lo que ambas partes reconocen como una lucha por una solución definitiva.
La guerra que comenzó el 28 de febrero, puede considerarse, con toda probabilidad, el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial, ya que lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas. ¿Podrá Estado Unidos adquirir esta energía de exportadores que utilicen monedas distintas al dólar, encabezados por Rusia e Irán (y hasta hace poco, Venezuela)? ¿Exigirá la actual demanda estadounidense de control del comercio internacional de petróleo que los países exportadores fijen sus precios en dólares y, de hecho, que reinviertan sus ingresos por exportaciones y sus ahorros nacionales en títulos, bonos y acciones del gobierno estadounidense?
Ese reciclaje [recirculación] de petrodólares ha sido la base de la financiarización y la instrumentalización del comercio mundial de petróleo por parte de Estados Unidos, así como de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a someterse al orden estadounidense (sin reglas reales, sino meras exigencias arbitrarias). Por lo tanto, la cuestión no radica únicamente en la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junto con sus dos ejércitos aliados: Israel y los yihadistas del ISIS/Al Qaeda. Y la pretensión estadounidense e israelí de que Irán posea armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia; como la formulada contra Irak en 2003. La cuestión es el fin de las alianzas económicas de Oriente Medio con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones de petróleo seguirán acumulándose en dólares para sustentar la balanza de pagos estadounidense y financiar sus bases militares en todo el mundo.
Los funcionarios iraníes reconocen asimismo que los ataques a los estadounidenses continuarán hasta que Estados Unidos sea expulsado de Oriente Medio. Tras haber acordado un alto el fuego en junio pasado, en lugar de aprovechar su ventaja cuando las defensas antimisiles israelíes y estadounidenses en la región se vieron debilitadas, Irán comprendió que la guerra se reanudaría tan pronto como Estados Unidos pudiera rearmar a sus aliados y bases militares para retomar lo que ambas partes reconocen como una lucha por una solución definitiva.
La guerra que comenzó el 28 de febrero, puede considerarse, con toda probabilidad, el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial, ya que lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas. ¿Podrá Estado Unidos adquirir esta energía de exportadores que utilicen monedas distintas al dólar, encabezados por Rusia e Irán (y hasta hace poco, Venezuela)? ¿Exigirá la actual demanda estadounidense de control del comercio internacional de petróleo que los países exportadores fijen sus precios en dólares y, de hecho, que reinviertan sus ingresos por exportaciones y sus ahorros nacionales en títulos, bonos y acciones del gobierno estadounidense?
Ese reciclaje [recirculación] de petrodólares ha sido la base de la financiarización y la instrumentalización del comercio mundial de petróleo por parte de Estados Unidos, así como de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a someterse al orden estadounidense (sin reglas reales, sino meras exigencias arbitrarias). Por lo tanto, la cuestión no radica únicamente en la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junto con sus dos ejércitos aliados: Israel y los yihadistas del ISIS/Al Qaeda. Y la pretensión estadounidense e israelí de que Irán posea armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia; como la formulada contra Irak en 2003. La cuestión es el fin de las alianzas económicas de Oriente Medio con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones de petróleo seguirán acumulándose en dólares para sustentar la balanza de pagos estadounidense y financiar sus bases militares en todo el mundo.
El Gran Plan de Irán
Irán ha anunciado que luchará hasta lograr 3 objetivos para prevenir futuras guerras.1-En primer lugar, Estados Unidos debe retirar todas sus bases militares en Oriente Medio. Irán ya ha destruido la infraestructura principal de los sistemas de alerta por radar y las instalaciones de defensa antiaérea y antimisiles en Jordania, Catar, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin, impidiendo que guíen ataques con misiles estadounidenses o israelíes o ataquen a Irán. Los países árabes que tengan bases o instalaciones estadounidenses serán bombardeados si no las abandonan.
Las siguientes dos exigencias iraníes parecen tan desmesuradas que resultan impensables para Occidente.
Las siguientes dos exigencias iraníes parecen tan desmesuradas que resultan impensables para Occidente.
2- Los países árabes de la OPEP deben poner fin a sus estrechos lazos económicos con Estados Unidos, comenzando por los centros de datos estadounidenses operados por Amazon, Microsoft y Google.
3- Además, no solo deben dejar de fijar el precio de su petróleo y gas en dólares estadounidenses, sino que también deben desinvertir en sus tenencias de petrodólares en las inversiones estadounidenses que han estado subsidiando la balanza de pagos de Estados Unidos desde los acuerdos de 1974, firmados para obtener el permiso estadounidense para cuadruplicar sus precios de exportación de petróleo.
Estas tres demandas acabarían con el poder económico de Estados Unidos sobre los países de la OPEP y, por ende, con el comercio mundial de petróleo. El resultado sería la desdolarización del comercio mundial de petróleo y su reorientación hacia Asia y los países de la mayoría global. El plan de Irán implica no solo una derrota militar y económica para Estados Unidos, sino también el fin del carácter político de las monarquías satélite del Cercano Oriente y sus relaciones con sus ciudadanos chiítas.
El parlamento iraquí ha seguido exigiendo que las fuerzas estadounidenses abandonen el país y dejen de robar su petróleo (enviando en su mayor parte hacia Israel). Recientemente aprobó una nueva ley que ordena la retirada de las fuerzas estadounidenses. En una reunión con el asesor principal del ministro del Interior iraquí y su delegación militar acompañante en Teherán el pasado lunes 2 de marzo, el general de brigada iraní Ali Abdollahi reiteró la exigencia que Irán ha mantenido durante los últimos cinco años, desde que Donald Trump clausuró su primer mandato el 3 de enero de 2020, ordenando el asesinato a traición de los dos principales negociadores antiterroristas iraníes e iraquíes, Qassem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, quienes buscaban evitar una guerra total. Ante la persistencia de Trump en la misma política, el comandante iraní declaró: «La expulsión de Estados Unidos es el paso más importante para el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en la región».
Pero todos los reinos árabes albergan bases militares estadounidenses. Irán ha anunciado que cualquier país que permita que aeronaves u otras fuerzas militares estadounidenses utilicen estas bases se arriesgará a un ataque inmediato para destruirlas. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya han sido atacados, lo que llevó a Arabia Saudí a prometer a Irán que no permitirá que el ejército estadounidense utilice su territorio en parte de su guerra.
Estas tres demandas acabarían con el poder económico de Estados Unidos sobre los países de la OPEP y, por ende, con el comercio mundial de petróleo. El resultado sería la desdolarización del comercio mundial de petróleo y su reorientación hacia Asia y los países de la mayoría global. El plan de Irán implica no solo una derrota militar y económica para Estados Unidos, sino también el fin del carácter político de las monarquías satélite del Cercano Oriente y sus relaciones con sus ciudadanos chiítas.
Paso #1: Expulsar a Estados Unidos de sus bases militares en Oriente Medio
El parlamento iraquí ha seguido exigiendo que las fuerzas estadounidenses abandonen el país y dejen de robar su petróleo (enviando en su mayor parte hacia Israel). Recientemente aprobó una nueva ley que ordena la retirada de las fuerzas estadounidenses. En una reunión con el asesor principal del ministro del Interior iraquí y su delegación militar acompañante en Teherán el pasado lunes 2 de marzo, el general de brigada iraní Ali Abdollahi reiteró la exigencia que Irán ha mantenido durante los últimos cinco años, desde que Donald Trump clausuró su primer mandato el 3 de enero de 2020, ordenando el asesinato a traición de los dos principales negociadores antiterroristas iraníes e iraquíes, Qassem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, quienes buscaban evitar una guerra total. Ante la persistencia de Trump en la misma política, el comandante iraní declaró: «La expulsión de Estados Unidos es el paso más importante para el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en la región».
Pero todos los reinos árabes albergan bases militares estadounidenses. Irán ha anunciado que cualquier país que permita que aeronaves u otras fuerzas militares estadounidenses utilicen estas bases se arriesgará a un ataque inmediato para destruirlas. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya han sido atacados, lo que llevó a Arabia Saudí a prometer a Irán que no permitirá que el ejército estadounidense utilice su territorio en parte de su guerra.
España ha prohibido a Estados Unidos el uso de sus aeropuertos para apoyar su guerra contra Irán. Pero cuando su presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prohibió a Estados Unidos su uso, el presidente Trump señaló, en una rueda de prensa en el Despacho Oval, que España no podía hacer nada para impedir que la fuerza aérea estadounidense utilizara las bases de Rota y Morón, en el sur de España, que comparten ambos países, pero que siguen bajo mando español. «Y ahora España dice que no podemos usar sus bases. Y está bien, no queremos hacerlo. Podríamos usar la base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar hasta allí y usarla, nadie nos va a decir que no la usemos». ¿Qué haría España para impedirlo, después de todo? ¿Derribar los aviones estadounidenses?
Este es el problema al que se enfrentan las monarquías árabes si intentan impedir que Estados Unidos acceda a sus bases y espacio aéreo para combatir a Irán. ¿Qué pueden hacer?
O, mejor dicho, ¿qué estarían dispuestos a hacer? Irán insiste en que Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania y otras monarquías de Oriente Próximo cierren todas las bases militares estadounidenses en sus reinos y bloqueen el uso estadounidense de su espacio aéreo y aeropuertos como condición para no bombardearlos ni extender la guerra a los propios regímenes monárquicos.
La negativa —o la incapacidad— a impedir que Estados Unidos utilice bases militares en sus territorios llevará a Irán a forzar un cambio de régimen. Esto sería más fácil en países donde los palestinos representan una gran proporción de la fuerza laboral, como Jordania. Irán ha instado a las poblaciones chiítas de Jordania y otros países de Oriente Próximo a derrocar sus monarquías para liberarse del control estadounidense. Circulan rumores de que el rey de Baréin ha abandonado el país.
